Exhijo supermutación. Estálento

Posted: 17 febrero 2011 in Mis textos, Momentos mierda

Cinco meses en este agujero que comparte pared con un matadero. La fachada, pintarrajeada, alardea sin complejos de su naturaleza ante los transeúntes que saturan los vomitorios de la Plaza Mayor. Graffitis desfigurados que significan lo que parecen. Bacon. Ninguno de los turistas lo intuye -no mantendrían la calma-, de ahí que el ayuntamiento haya considerado de lo más oportuno disfrazarlo de sí mismo.

 

El mobiliario como síntoma de ciudad de paso. Los nómadas anónimos dejan tras de sí retales. Su carácter azaroso ya lo impregna todo. Un ser completamente diferente al que había llegado. Incapacidad para encontrar cierto parecido a nada que otro -al menos otro que haya conocido aquí dentro- haya conocido dentro de esta repetición consentida. Un inventario para que te hagas una idea. Una batería electrónica, un maniquí de proporciones perversas, una cabeza de cartón cuya estructura sinusoidal me recuerda a la esquiva expresión de Habermas, un cuadro anónimo -pero típicamente impresionista-, un peluche de Pikachu que cualquiera consideraría coherente a nivel cromático, una mesa de roble de un tamaño tan excesivo que alcanza para distorsionar mis recuerdos -en ellos, toda conversación es siempre mantenida por rostros sin sexo-, manchones descansando en un sillón de cuero negro, tres señales de tráfico -testimonios de lo estúpido que puede ser un adultescente borracho-, un par de altavoces de gran potencia, una carta escrita a mano por mi vecino de enfrente, una planta de marihuana que siempre consigue arrancarme una sonrisa -y hace tiempo que no fumo, pero es irresistiblemente cómico imaginársela como un brote verde, heroica superviviente de este caos inanimado-, el mismo lugar que al principio. En todo momento, claro, baldosas y/o sombras. No hay puerta. No hay misterio.

 

Mi casa está delimitada por dos ángulos rectos, uno de cristal y otro de piedra. El cuerpo me pide arrojarme al vacío, pero aún es demasiado pronto para el anticlímax de mi despedazamiento. Lo más sensato será descender por el interior. Escalera de gusano.

 

Al tocarme el ombligo me doy cuenta de lo infectado que está. Porque es mío, porque me duele.

 

El dolor no está triste. Y se va a tomar unas cañas después de hacer tiempo escribiendo.

 

Deshacer tiempo.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s